lunes, 20 de septiembre de 2010

Virginiawoolf en el Economista Observador (III)

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Yo cada vez estoy más perpleja, porque si toda la culpa de la crisis la tuvieron los EEUU y allí nació y gracias a un tal Greenspan, que dio alas a toda clase de hipotecas subprime, ahora que no vengan que la culpa es de España o es de Irlanda o de los Piigs. Creo que se ha tergiversado todo. De nuevo por oscurantismo y por ignorancia, porque estamos en el terreno de la economía igual que en el mundo feudal; se aprovechan de la ignorancia de la gente para hacernos pasar por lo que no es. Hay que recordar ya lo que dijo Jefferson de que si dejamos la economía en manos de los banqueros muy pronto veríamos como los propios hijos de los americanos serían unos homeless, precisamente porque los banqueros no tendrían escrúpulos de ninguna clase con la ganancia o el beneficio. Hoy día sabemos que hay procesos de controles de poderes, de equilibrios de control de poderes; pero aún así el peso que tiene la razón imperialista de la economía es mucho, y sabemos que bajo esta razón imperialista se está escondiendo un poder omnímodo y muy grande. La culpa de la crisis no la tenemos nosotros, en todo caso la tiene EEUU y es a este país al que tenemos que pedirles responsabilidades. Sobre todo, qué hace nuestro gobierno yendo a China, no hace nada; adonde tenemos que ir es a los EEUU a pedir responsabilidades; y que nos ayuden a recapitalizar también nuestra banca, porque solamente así se podrá volver a obtener crédito. Con dinero de papel, pues claro. Porque la economía hoy día o es creativa, o si no terminamos siendo dependientes como antes también con la economía del colonialismo y la dependencia. Y no me creo nada de inversiones privadas; tiene que ser el Estado el que ponga orden en nuestra economía creando activamente empleo público, primero de empleo en la “seguridad” y cuerpos del orden público, y luego de “innovación tecnológica”, sabiendo que este último tema está en riesgo en nuestro país, dado que las mentes que pueden acceder a este saber tienen que ser privilegiadas; es decir necesitamos cerebros inteligentes y no idiotas, que es lo que actualmente parece que se están formando en las escuelas profesionales. Es una pena pero alguien tiene que decirlo así. La perplejidad es el punto intermedio entre el escepticismo y el dogmatismo, es decir, entre el no saber nada y no hacer nada, y entre el creerse que podemos saberlo todo y tener el fundamento de todo. La perplejidad todavía conlleva en sí una tensión que nos permite estar alertas y actuar. Y es que como no actuemos nos va a ir muy mal. Yo no creo en ese mito que se ha resucitado de las dos Españas, todo esto responde a una historia negra que empezó desde muy lejos en nuestro país, desde el mundo romano; al fin y al cabo España pasa por ser solamente una “la intolerante”, y “cuatro o cinco intolerados”, eso decía Menéndez y Pelayo, pero todo eso es un mito hoy, tenemos que creer en un proyecto de unidad y no hay otra cosa más que futuro y acción, pero además no estamos solo en este barco. Aquí se podría traer la metáfora del economista Kenneth E. Boulding según la cual los seres de nuestra especie seríamos pasajeros de lo que dio en llamar la Spaceship Earth, esto es, la Aeronave Espacial Tierra. Lo que trata de transmitir dicha metáfora es la idea de que la aeronave transporta como pasaje a la totalidad de la especie humana, esto es, a la comunidad humana en su conjunto, comunidad ahora interpretable como una comunidad de comunidades. ~ En cuanto a China, a mí me gustó el libro ultimo que escribió Tamames, él desde luego no hacía caso a los resultados del PIB, por habitante, ni tampoco a los resultados por el tipo de cambio de la moneda, lo que dejaban a esta potencia más atrás todavía, para Tamames China era la segunda potencia mundial del mundo y lo sigue siendo hoy y ahora mismo, y se basaba en datos. Esto es lo que él escribía en 2005: "En un artículo publicado en Business Week, Robert J. Barro, profesor de la Universidad de Harvard y miembro de la Hoover Institution, puso de relieve pocos días antes de la revaluación oficial del renminbi, que la modificación del tipo de cambio ni era tan importante, ni iba a tener tan grandes consecuencias, tomando como base para tales manifestaciones su consideración de que con el renminbi a 8,3 por dólar, el PIB de China -al tipo de cambio, no del ppp- se situaba en 1.300 dólares per cápita. Sin embargo con un cómputo fundado en el ppp, los bajos precios de muchos productos y servicios en China harían que la renta per cápita se situara en 5.200 según vimos en el capítulo 3. En otras palabras el nivel de vida de los chinos es cuatro veces lo que representa su PIB nominal al tipo de cambio, y aunque esa discrepancia es observable en muchos otros países en desarrollo, la diferencia en China es mucho más amplia de lo habitual. ¿Qué significa esa consideración sobre tipos de cambio? Algo explicable muy sencillamente: supongamos que un crecimiento rápido y continuado en China durante los próximos treinta años conduce a una convergencia sustancial con el PIB per cápita de Estados Unidos (actualmente unos 40.000 dólares). Ese acercamiento sería, en gran parte, resultado de la eliminación de la disparidad de cuatro a uno que actualmente existe entre Estados Unidos y China en términos de medición formal del PIB por el tipo de cambio exterior o por el ppp. Y una forma de alcanzar esa nivelación sería que precisamente el tipo de cambio del renminbi se mantuviera fijo, pero que el ratio de China respecto a Estados Unidos en términos de precios aumentara cuatro veces. La segunda posibilidad consistiría en reapreciar el renminbi por un factor 4, manteniendo los precios internos sin modificación. Para decirlo de otra manera: con un tipo de cambio fijo, la inflación media de China durante treinta años tendría que exceder a la de Estados Unidos en términos de un 4 o un 5 % anualmente. Y como China seguramente no puede querer esa clase de inflación, habrá de ir reapreciando gradualmente su moneda. Como así empezó a hacerse, aunque fuera muy levemente, con la decisión del 21 de julio de 2005. ~ Ascenso de China en el ranking mundial del PIB La comparación del PIB de China y otras grandes potencias económicas, por su PIB en términos de poder adquisitivo o ppp en inglés (por purchasing power parity) y en dólares per cápita (p/c) en 2005. Pudiendo comprobarse que China ya es la segunda potencia mundial con casi seis billones de dólares. La comparación es según dólares corrientes. Las comparaciones en términos de tipo de cambio son otra cosa, al no dar una visión realista de la verdadera situación. De ahí que resultara un tanto patético que la prensa convencional anunciara pomposamente el 21.12.05 que China se había convertido en la “cuarta potencia económica del mundo, sólo por detrás de Estados Unidos, Japón y Alemania, habiendo superado ya a Italia, y virtualmente también a Francia y Reino Unido”. Una apreciación basada en la ficción que supone el método de los tipos de cambio, siendo el cálculo del PIB ppp el más realista al reflejar mucho mejor las funciones de producción y consumo en la hipótesis de precios homologados para todos los países incluidos en la comparación. A propósito de la diferencia entre los dos métodos, un agudo lector del Financial Times, en carta al director, manifestó en diciembre de 2005: “Se informa que, según los recientes ajustes en los tipos de cambio, China podría adelantar a Gran Bretaña como cuarta mayor economía mundial en 2005. Pero ésta es una obsevación absurda, pues si se compara el PIB británico y el chino para 2005 según los convertidores ppp, la economía china es 4,5 veces la del Reino Unido. Así, lejos de que China llegue a ser la cuarta mayor economía del mundo en 2005, la realidad es que ya se sitúa como segunda, con un PIB real doble que el de Japón, que es la tercera. Por lo demás, la cuarta mayor economía mundial es India, cuyo nivel del PIB real en 2005 ya fue más que triple que el del Reino Unido”. ~
Ha comentado hace 1 hora acerca de Cuentos chinos: episodio LXIV en El economista observador
pues cuando yo estuve aquí en el registro civil de mi ciudad, Sevilla, la última vez tengo que decir que pude hacerlo todo muy rápidamente, saqué una partida de matrimonio por duplicado, al instante, y tambien una partida de defunción, al mismo tiempo que otra de nacimiento, en esta sí me llevó un poco de más tiempo, porque normalmente esta cola es más grande. Pero todo lo hice en una hora o dos lo más, y llegué a ultima hora, creo recordar, es decir, ni siquiera madrugué, claro que no era agosto, era en una fecha normal, y que esto no es la capital, aunque esta ciudad es grande y solo tiene un Registro que administra toda la ciudad; supongo que Madrid estará dividido el registro en varios organismos por distritos, no sé. Lo cierto es que me encontré hasta un funcionario que se acordaba de mi padre, que había sido abogado que había ejercido muchos años, y se acordó por el nombre y por su foto, y casi se me saltaron las lágrimas, al tener que sacar su acta de defunción. Entonces quiero decir que lo que yo he visto es una aligeración de la vida administrativa y todo a raíz de que se han digitalizado y se han modernizado con una tecnología nueva que en el acto te suministra la información que deseas, y no ocurre como antes que pedías un acta de defunción y tenías que volver a la semana siguiente a pedirla. ~ Pero está bien no obstante que se denuncien los hechos que pudieran acaecer hoy día, las injusticias concretas ciudadanas, y también estas negligencias laborales y funcionariales en los momentos en que son fechas vacacionales. En cuanto a la competitividad yo creía que el país más competitivo era el que tenía los salarios más bajos y contaba también con un sector industrial, si es así no me extraña que Polonia esté tomándonos alcance. Y bueno y también quería decir que criticar las injusticias del momento presente en la vida cotidiana es la gran revolución pendiente. Vamos a tener que estar así todos los días para que haya un mínimo de calidad en los bienes públicos. Y se trata de la calidad en el alimento, vivienda, vestido, trabajo, libertad civil y política, atención social en tiempos de especial vulnerabilidad, que son los elementos para no tener que avergonzarse en público, son aquellos bienes que toda persona, por el hecho de serlo, puede exigir a la humanidad en su conjunto con todo derecho. ~
Ha comentado Sep 11, 2010 acerca de España y la competitividad en El economista observador
Perdón quise decir: "la aceptación de la antinomia misma" y otro lapsus. Kant lo que dice es en la Fundamentación de la metafísica de las costumbres: “Obra de tal modo que tomes a la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin al mismo tiempo y nunca meramente como un medio”. Esto es la aceptación de la antinomia misma. La de Kant es una ética formal, pero no habría ningún inconveniente en conceder que hay aquí también elementos de una ética material. La ética de Kant no se desinteresa de los contenidos materiales de la moral y de ese contenido fundamental de toda ética que es la dignidad humana.
Ha comentado Sep 9, 2010 acerca de El matrimonio y el ciclo económico en El economista observador
Te contesto con una frase de Javier Muguerza, que es el filósofo que en nuestro país ultimamente está pidiendo más claramente una vuelta a Kant: "Nosotros como hombres somos en parte seres naturales y sociales sometidos por ende a la causalidad de un tipo u otro. Pero no somos sólo eso, sino asimismo seres racionales y por lo tanto libres. O dando ahora un paso más, la libertad de la que no podemos exonerarnos en tanto que hombres nos lleva más allá de lo que somos, más allá del reino del ser, para enfrentarnos con el del deber. Al hombre ya no le basta con haber respondido a la pregunta sobre “qué es lo que puede conocer”, esto es, ya no le basta con la ciencia. La ciencia, tanto natural como social, puede suministrarle indicaciones útiles sobre las condiciones en las que tiene que elegir un curso de acción u otro, las condiciones en las que tiene que decidir. Pero no puede decidir por él. La decisión es suya y sólo suya. E incluso si decidiera no elegir entre una acción y su contraria, prefiriendo dejarse llevar por los acontecimientos, habría elegido ya “dejarse llevar por los acontecimientos”, esto es, habría ya decidido." "Volviendo a Kant, su conocida solución de la antinomia de la causalidad y la libertad, no es para ser exactos ninguna solución sino la valiente aceptación de la antonomasia misma." Sobre el utilitarismo o moverse de un solo modo utilitarista, ya dije algo en el comentario anterior. Si pones un ejemplo límite como el que has puesto, hay que elegir, pero precisamente por eso nos movemos en esa antinomia del ser y el deber. El utilitarismo muchas veces lo que hace es medirnos como seres felices, pero se olvida del deber. No todo tiene un precio, precisamente los que dan muchas veces mas ejemplo de generosidad son las personas que tienen menos. Y también diría que claro es difícil irse a Apel y a Wittgenstein para hacerte la aclaración filosófica que te he hecho; pero en absoluto pretendo acaparar el monopolio filósofico como tú dices; incluso pediría que no se tratara con tanto desprecio a la filosofía como tú lo estás haciendo, en parte por ignorancia, porque es muy difícil adentrarse en la abstracción filosófica. Una norma no es verificable, es decir, una norma no es ni verdadera ni falsa, por tanto, lo único que podemos decir es la proposición que justifica la validez de la norma y en base a que cumple unos procedimientos de validez de la norma, y que casi siempre se basan en preferencias valorativas de carácter intersubjetivo. ~
Ha comentado Sep 9, 2010 acerca de El matrimonio y el ciclo económico en El economista observador
pues yo preferiría estar con ella antes que con otra, es decir, no puedo decir que tengo la fortuna de ser doctoranda, lo fui en su día de otra universidad, ni ser su acólita, pero eso es lo que tiene nuestra universidad, la española, que tenemos que elegir entre lo menos bueno o lo peor, o algo así. Creo que ella explica el utilitarismo (de Stuart Mill) mejor que la otra gran especialista en utilitarismo de nuestro país. Pero lo explica mejor precisamente porque mira a Kant. Zurük zu Kant, la vuelta a Kant, porque Kant es volver a la autonomía del sujeto sin negar el autolegislador que hay en nosotros, como ley universal. Y en realidad porque permite el disenso frente a lo colectivo y ante el ataque a la dignidad, cosa que el utilitarismo no hace. Sólo la he visto en persona una vez, y hace muchos años, pero también en alguna entrevista. La sigo mas por lo que escribe y todo lo que ha escrito sobre "ética aplicada" en este caso aplicada a la ética empresarial, es verdad que todo no lo he seguido, he seguido más la parte que habla del "corporativismo" ético, porque afectaba al derecho y también a la ética de los reglamentos internos disciplinares, de los funcionarios y las profesiones liberales. Entonces bueno, admito que digas que es discutible, porque es una mujer difícil de entender, tal vez porque se mueve entre los filósofos alemanes, ella creo que hizo la tesis sobre Karl Otto Apel, entonces tiene esa influencia del pensamiento crítico reflexivo alemán, pero yo no diría tomista o neoaristotélico o católico o antiliberal; ella no es antiliberal, más bien divide entre republicanos y comunitaristas. En realidad yo la admiro porque se ha metido en todos estos líos de la filosofía política también. Yo no me dedico a la universidad, tengo un negocio privado, como la mayoría de vosotros; por tanto me puedo mover a mi aire; no me gustaría ser acólita de nadie. Pero la admiro incluso con sus defectos, porque para mí en nuestra universidad sigue siendo de las mejores. A mí me ha decepcionado incluso hasta Celia Amorós que dentro de las feministas universitarias era la que mejor hablaba y se entendía, pero ultimamente todas se han vuelto ininteligibles, si se trata de eso; salvo quizás Victoria Camps, pero porque sigue hablando de los griegos, de Aristóteles y de las escuelas cínicas y estoicas; claro volver a los griegos siempre es un recurso para hacerse inteligible. Paradojas de la vida, porque ahora los griegos precisamente por la corriente del pesimismo griego es por eso por lo que han quedado y no por la enseñanza de la democracia. A mí me interesa también un poco la vuelta incluso a las filosofías de las civilizaciones antiguas, de Persia, de Babilonia, y recuperar el paso del pensamiento mítico al teológico, sobre lo que me gustaría hablar aquí otro día y relacionarlo también con la economía, si me lo permite el Economista Observador, a quien tengo que agradecer, porque sé que he ocupado quizás demasiado de su espacio. También yo cito mucho a otros, porque en verdad mi formación ya dije que es jurídica e intento también aprender. Sobre el teorema de la imposibilidad de Arrow me parece que es un dilema sobre la acción colectiva, Cortina dice que se resuelve "no equilibrando intereses colectivos al modo liberal, sino transformando el "yo" en "nosotros"." Y habla del capital social. Yo creo que bueno este lenguaje es deficitario también, pero hay que reconocer que es difícil pensar lo colectivo, y que el verdadero valor de esta mujer es que se está metiendo a pensarlo, y con los filósofos que en este momento lo están haciendo más activamente, como Habermas, Apel, Dworkin, Sen, y el recientemente fallecido Rawls. Todos estos pensadores al pensar lo colectivo, están comprometidos con un nuevo pensamiento sobre el cosmopolitismo. Y de algún modo han pensado la multiculturalidad. También aquí citando a Cioran diría que casi todo lo que atrae y repele a las civilizaciones avanzadas "es producto de los recién llegados, de los inmigrantes, de los marginados ávidos de deslumbrar…, de un hampa refinada." ~
Ha comentado Sep 8, 2010 acerca de Inmigración y elecciones municipales en El economista observador
claro porque los fines se convierten en medios para otros fines, esto es como citar el trilema de Münchhausen. Y Max Weber. El que yo sea ininteligible eso sí me preocuparía, porque más bien lo que trato es de ser inteligible, con nuestro mismo idioma, lo que ocurre es que me parece que lo que tú dices es que hablo con demasiada "retórica", más bien, creo entender, y no con hechos. Bueno, te diré que a veces también hablo con hechos, que son falsables, por supuesto, mientras no se demuestre lo contrario, Popper y la filosofía analítica, aunque sí he criticado a veces al positivismo. Yo creo que aquí en muchas ocasiones lo que hay es un déficit de reflexión, que es lo que también sucede con el neopositivismo, que solo se basa en datos verificables pero que pueden ser falsables también, y en ese caso ciertamente mediante el análisis de ejemplos se puede oponer un eficaz correctivo a los prejuicios apriorísticos y las generalizaciones precipitadas de la filosofía sistemática. Pero de este modo no es posible hacer inteligible la pretensión específica de validez de toda proposición filosófica también de las proposiciones en que se sustenta la crítica del lenguaje o del sentido. De hecho cuando haces la crítica de sentido de mi lenguaje, no dices tampoco nada verificable. Lo que pasa entonces es que en el lenguaje hay tres partes, la sintáctica, la semántica y por ultimo la pragmática. Hoy día, desde Wittgenstein, desde Carnap, la pragmática es a que juega un aspecto fundamental en el lenguaje, de modo que podemos hablarnos dentro de distintos códigos lingüísticos y entendernos dentro de ellos, porque se entiende que cada código puede ser asimilado a un paradigma científico. De este modo con las "Investigaciones Filosóficas" -no con el Tractatus que le antecedió- es como Wittgenstein superó ese dilema de que sobre lo que no se puede hablar mejor callar; es decir, la consigna de silencio, y el reino de lo inefable. No creo que lo que quieres sea exactamente que yo me calle, tal vez sí que diga algo más sustentando en números o en lo verificable. Pero esto no me impide desde el punto de vista pragmático usar el lenguaje de los usos sociales y de los códigos lingüísticos al uso. ~
Ha comentado Sep 8, 2010 acerca de El matrimonio y el ciclo económico en El economista observador
La ley no estigmatiza al inmigrante a quien penaliza es a las mafias, pero la ley lo que produce es una coartada, la de los irregulares, por el modelo de ley, y hasta el derecho al trabajo se regatea y a veces no se respetan derechos humanos fundamentales -la cuestión del reagrupamiento familiar, por ejemplo-. El modelo de la inmigración es la inmigración invisible, el "Gastarbeiter", no se quiere inmigrantes sólo mano de obra dócil y barata. Si no se desea regresar a la neutra indiferenciación del “estado inorgánico” o de los WASP (White, Anglo-Saxon and Protestant, que después el acrónimo inglés se ha quedado en el nombre de una banda de glam metal: We Are Sexual Perverts o We Are Satanic People) y otros sectarismos con su lógica perversa, incluidos los sectarismos tecnológicos, paradójica conclusión de un hincapié excesivo en la diferencialidad, no queda otra salida que someter la diferencia a la prueba de la universalidad, pues el discurso ético de la multiculturalidad o se universaliza o se pudre en su propio racismo. Por mi parte, subrayaría el hecho de que detrás del pretendido cosmopolita se esconde a menudo un cosmopaleto, por utilizar un parónimo. Y la razón es que muchas veces ellos han introducido esa visión de progreso de que se habla por el economista observador. Y el único universalismo posible aquí es el del respeto de los derechos humanos. Aún así este universalismo ha de hacer frente a críticas como aquellas que provienen del incremento y de los cambios cualitativos del fenómeno de la multiculturalidad. Por todo ello quizá es más fructífero el planteamiento del cosmopolitismo plurinacional por complejización. Este modelo que tiene en cuenta las diferencias entre cultura y civilización puede ofrecer un buen punto de partida para matizar el debate sobre la falsa tensión entre universalismo y exigencias de reconocimiento de identidades particulares. Hoy día ya no nos podemos aferrar así como así a las entidades de estado-nación, ni tampoco al pequeño postulado de la "preferencia nacional", ni a esas identidades asesinas como fobotipo: la del otro, la de los nacionalismos periféricos, la de las minorías no integradas, la de los pueblos indígenas que se resisten "románticamente" a la religión de la modernidad -democracia, desarrollo/progreso y derechos humanos-, la de los creyentes de otras confesiones, a los que se los presenta como fundamentalistas, y la de los inmigrantes inasimilables, incompatibles. Además hay que desechar el modelo robinsoniano, de individualismo posesivo y de neoliberalismo, donde la unica logica es la del beneficio puro, habría que hacer alguna distinción entre cultura y desarrollo de civilización para poder respetar desde el valor de la diferencia lo que también sería el enriquecimiento y la integración para evitar el desarraigo identitario, la clandestinización de ciertas prácticas. Partir de estos mínimos de justicia, compartidos por distintos Estados, partir de lo que ya tienen en común las diferentes culturas, los diferentes credos religiosos, sería un buen camino para construir esa paz duradera soñada desde mucho antes que nacieran los proyectos ilustrados de paz. A pesar del empeño por asegurar que los grandes problemas sociales son hoy el racismo y la xenofobia, sigue siendo cierto que el mayor de ellos es la aporofobia, el odio al pobre, al débil, al menesteroso. No son los extranjeros sin más, los diferentes (que somos todos), los que despiertan animadversión, sino los débiles, los pobres. ~ Estoy extrayendo también algunas lecciones de Javier de Lucas, filósofo de Valencia, Adela Cortina de Valencia y Javier Muguerza de Madrid.
Ha comentado Sep 7, 2010 acerca de Inmigración y elecciones municipales en El economista observador
hola, gracias, Juan Carlos, a mí no me parece que las crisis separen, a mí me parece que en lo que son el núcleo de los afectos incluso unen, porque también el miedo une mucho, y se unen las familias y los clanes. Entonces, esto parece realmente una perversión de las uniones matrimoniales. Y es que la estadística también decía que se estaban celebrando más matrimonios, desde 2007, lo que no sé es si ahora han descendido los matrimonios, porque eso sería quizás en términos absolutos otro correlato de la causa de los descensos, ¿no? O ¿es que está en numeros relativos? Pero te dejo con una cita en este caso de Antonio Gala: "Los puritanos, el calvinismo, una cierta forma de jansenismo y el Opus dei ven en el "éxito" la preferencia y la elección de dios, por una causa muy simple: el dinero se ha divinizado, basta acordarse del becerro de oro, que adoraron a los pies del Sinaí los judíos, y contra el que rompió Moisés las tablas de la ley. Hoy no se adora el becerro de oro, lo que se adora es el oro del becerro, lo que es mucho peor." Y Kant escribe también: "El hombre y en general todo ser racional existe como fin en sí mismo no sólo como medio". Por supuesto los seres humanos tenemos también "precio" precisamente en tanto que medios. En cuanto que fines tenemos dignidad, que por ello mismo es lo que no tiene precio. Y otra cita muy valida es la de Cioran: "Y una civilización comienza a decaer a partir del momento en que la Vida se convierte en su única obsesión. Las épocas de apogeo cultivan los valores por sí mismos: la vida no es más que un medio para realizarlos." Es por la afectividad por lo que uno se entrega al mundo de los valores. No hay creación alguna sin los recursos del sentimiento, que son limitados. Una de las causas de la crisis yo creo que ha sido el resecamiento afectivo. Es decir, yo desafiaría aquí a la crisis y me atrevería a sostener que los divorcios no han sido el efecto sino más bien han sido la causa de la crisis. Lo cierto es que sobre esto se puede filosofar mucho. Aparte tambien la causa ha sido la ilusión inagotable de la riqueza, incluida la riqueza afectiva. ~
Ha comentado Sep 7, 2010 acerca de El matrimonio y el ciclo económico en El economista observador
Las instituciones están ahí, el lenguaje construye el edificio de la legitimación, los procesos de habituación y de institucionalización sirven para crear integración funcional o lógica, pero el hecho empírico queda en pie y a priori no puede suponerse. Es decir, por una parte la sociedad es un producto humano, el hombre y el mundo social interactúan, por otra, la sociedad es una realidad objetiva (externalización y objetivación de la realidad), y por ultimo el hombre es un producto social (internalización), estos son los momentos dialécticos de la realidad social, si uno de estos tres momentos se omite el análisis de la realidad social será distorsionado. Por tanto, no se puede decir que todo obedece a causas económicas, esto sería como caer en un determinismo historicista a priori y hacia un futuro que no conocemos. Somos un producto de la sociedad pero me gustaría creer que ante todo la sociedad es una realidad y un producto humano, y si de verdad no nos gusta cambiémosla, empezando por uno mismo. Dentro de la filosofía analítica y del lenguaje, “el análisis del lenguaje es el análisis de la 'forma de vida'”, indica Aarnio remontándose a Wittgenstein. Así podemos entender nuestra vida, cuyos actos componen nuestra forma de vida. Realmente este concepto es el que se rescata por el pensamiento racionalista, para la reconstrucción de la racionalidad a partir de las "formas de vida". Por otra parte, el concepto de forma de vida redefine la noción de valor. Dos individuos que comparten una misma forma de vida comparten también un mismo lenguaje que permite el entendimiento mutuo. Ello no implica que las dos representaciones del mundo de cada uno de esto individuos coincidan, sino que lo normal es que cada uno tenga sus preferencias valorativas, las cuales tratará de justificar racionalmente a través de diversos tipos de juegos lingüísticos. Pero se podría decir, volviendo a usar la terminología wittgeinteiniana que tales preferencias valorativas tienen un parecido de familia que facilita la intersubjetividad de los valores. “Los valores reciben específicamente su intersubjetividad de las formas de vida. Una forma de vida es siempre de alguna manera y en cierta medida una materia común. Es específicamente una forma de vida. Un individuo no puede desarrollar por sí mismo una forma de vida completamente privada, una representación del mundo y un lenguaje propios", nos dice el actual filósofo de derecho Aarnio. Lo cierto es que yo no quería entrar en legitimaciones teóricas de conceptos de valor, pero me ha parecido que era necesario hacerlo. Del mismo modo que otras veces también he criticado el economicismo en el sentido de su adhesión a la disposición técnica; del mismo modo también aquí, desde la racionalidad del lenguaje podemos criticar formas de vida, por su adhesión al mismo tiempo a las disposiciones técnicas; y esto es lo que hace que hablemos entre otras cosas de adhesiones a valores tecnocráticos, a normas neutralizadoras, a elementos economicistas que hacen que se borre la interacción del sujeto con el trabajo o forma de producción o forma de vida, al borrarse esta interacción queda arrojado a la alienación como sujeto y miembro de una comunidad de comunicación libre o ideal (Habermas). ~ Y todo esto si lo aplicamos a los divorcios no deja de ser una realidad apremiante, además agradezco que el economista observador se pare también ante estas situaciones o realidades sociales, porque son interesantes. Ultimamente hay quien habla en EEUU, Huntington, el politólogo o sociólogo, de que los últimos choques de civiizaciones no se deberán a conflictos económicos, un poco para llevar la contraria a Fukuyama, sino a cuestiones de creencias y de religión, y a cuestiones de lazos de sangre y de familia, y sobre esta hipótesis se ha abierto también un debate sobre la multiculturalidad. Yo tenía ya datos de que cada 3 de cada 4 matrimonios se estaban divorciando, pero desconocía este dato último, que refleja una realidad estadística actual, muy cercana a una realidad económica, evidente, claro está. Que no podemos esconder. Estábamos encabezando el ranking europero junto con Bélgica de divorcios. El divorcio tiene también implicaciones psicológicas y éticas. Derechos y deberes se entremezclan. Un divorcio es malo para los hijos, pero mantener un matrimonio mal avenido puede ser peor. Sin embargo, las nuevas familias lo que hacen es mantener una red de apoyos afectivos que si es segura puede dar también confianza a los niños, incluso ser un elemento positivo de individuación. Evidentemente hay problemas, grandes traumas que no puedes simplemente ignorarlos. Porque la vida de la enorme mayoría de las personas no gira en torno a grandes traumas, sino que gira en torno a cosas pequeñas, a pequeñas cárceles mentales, a dependencias afectivas, a las que seguimos dándoles vueltas y vueltas. Y muy a menudo amplificamos el dolor por culpa de esta manía. Yo pienso que con la Ley se ha querido quitar ese peso de la conciencia. La verdad yo hace poco estuve criticando la ley del divorcio, pero no por ser antigua o pertenecer a una moral tradicional singular, que era además recriminatoria y contra la igualdad, ya que había que probar por ejemplo que había habido un adulterio y éste siempre en el hombre debía de fundamentarse con pruebas de notoriedad, mientras que en la mujer no; en fin la ley ha perturbado también mucho la convivencia, y todos estos cambios sociales han llegado muy de pronto, tanto que creo no hemos sido capaces de asumir esa vertiginosidad de los cambios. Hoy día por ejemplo se habla de postmachismo, que es una reacción del hombre al feminismo, y es que estamos sufriendo una involución en muchos términos; también yo creo que porque la mujer no ha sabido definir su identidad, pero porque no nos han dejado definirla lo suficiente. En el fondo yo creo que es una cuestión de "abundancia", y la abundancia en el pensamiento budista está en todo, en la naturaleza, porque no se trata de tenerlo todo, la abundancia es estar contento con lo que tienes, es tener suficiente. Bueno y además en la sociedad en la que vivimos, que es consumista, una sociedad que juega mucho con la parte adictiva del cerebro, muy competitiva, es fácil caer en esto, en todo lo contrario. Y fíjate que simplemente es una mirada distinta sobre la vida, no es mucho, es decir, que es fácil, es algo que está en nuestras manos. Es esa tendencia que tenemos los humanos de salir huyendo hacia adelante, sin realmente preguntarte por qué, sin saber en qué punto estás de la huida. Esto de la Ley divorcio expres, bueno, está bien porque acelera los trámites burocráticos pero no responde a la realidad, porque los sentimientos son algo mucho más complejos, no desaparecen de forma expres. También diría que Finlandia es un país modelo para la educación, no sólo porque está dando estadísiticamente los mejores resultados en enseñanza de los niños, sino también porque se cuida que las madres separadas con hijos tengan una ayuda social, es decir, son países avanzados que pueden concienciarse mejor que otros de la importancia que tiene que los efectos de las relaciones negativas de separación de los padres no afecten a sus hijos, y lo superan así, dándoles educación sin trabas. Pero sin embargo aquí queremos arreglarlo todo rápidamente, pero no es así si no se facilitan los medios materiales, ya que en muchos casos dado que la vivienda está muy cara, casi no es factible y esto termina afectando a los niños. El otro día me contaron cómo un juez de Madrid había determinado en un procedimiento de guarda y custodia compartida de los hijos, que sería la vivienda común para los hijos, mientras que los padres deberían vivir cada tres meses en ella, y tener a su vez otra vivienda particular para cada uno hacer su propia vida, esto me parece realmente como girar la vuelta de tuerca del problema; porque me imagino que estas condiciones económicas familiares no están al alcance de todas las parejas. ~
Ha comentado Sep 6, 2010 acerca de El matrimonio y el ciclo económico en El economista observador
virginiawoolf ahora sigue a Catalejo

06/09/2010
Sí, hoy leo la noticia en Cinco dias de que La Caixa se sube a la ola emisora con 1.000 millones en cédulas y que BBVA coloca en el extranjero deuda sénior. Auque leí algo en el gurus bog, de que del total de 7 entidades financieras que han fallado los test de estrés, tenemos a 5 españolas, todas ellas Cajas o SIP, y entre ellas estarían, Caixa Catalunya, Caja Navarra y Burgos, Caixa Terrassa, Caja Sur y la SIP encabezada por Caja España. De todas formas, la noticia es buena, y la relación de consecuencias del efecto del test estres es relevante. Sí, me gustaría decir, en otro orden, que cometo muchas veces yo también lapsus scripsit, así antes escribí plazita y se debe escribir placita, y en otra parte confundí tierra mojada por quemada, y estas cosas o también donde dije Richard era Ronald Dworkin. Yo también en esto de esta cita me di cuenta de que no fue el primero Orwell, pero no recordaba de quien era exactamente, hasta que consulté y era de Wilde, efectivamente, pero lo interesante sería extraer algo de esta cita o su extrapolación al mundo que tocamos aquí en este blog, me parece a mí. Oscar Wilde decía que era el "cínico", pero esto resulta lamentablemente aplicable también al economista actual. "El hombre que conoce el precio de todo y no conoce el valor de nada." Y esto es exactamente lo que ocurre con el "mercado" y ahí es donde lo tenemos que extrapolar el contenido de la cita. El mercado sólo tiene en cuenta lo que tiene valor de mercado, y, por ello, lo que no tiene valor de mercado no le sirva para nada. Consiguientemente, las emociones, las sensaciones, los sentimientos, que no tienen valor de mercado -aunque inmediatamente se comercializan por otros procedimientos-, son desdeñados por el sistema. En este sentido, ya también decía el otro día el economista observador poniéndolo en tela de juicio que todo se mide por un patrón tan absurdo como es el producto nacional y que, en esencia, consiste en el desarrollo de las cosas y no de los hombres. Y que el producto nacional había que dividirlo por el numero de la población, nos decías, para que así arrojase un valor más concreto, pero seguía midiéndonos por el numero de cosas. Esta idea la estoy sacando de Jose Luis Sampedro en su libro Economía Humanista. El nos dice que se fija, sobre todo, en la multiplicación de los objetos y arroja objetos sobre el espacio -ahí están los automóviles y los atascos-, y mutila así dimensiones importantes de la vida humana. El hombre no se reduce simplemente a un consumidor. Y el modelo actual económico apaga violentamente y aun yugula importantes dimensiones humanas. Jose Luis Sampedro nos dice: "El desarrollo ha provocado una actitud consumista en la que el marketing nos convierte en seres pavlovianos y nos llena de reflejos. Nos hace desear las cosas. Destruye eso que dicen los libros de texto -y que, al parecer, hay profesores de economía que, candorosa o maliciosamente, se lo cree- cuando afirman que el consumidor es el rey, que el consumidor expresa sus deseos en el mercado y entonces, como si fuese el genio Aladino, vienen los deseos del consumidor. La verdad es justamente todo lo contrario: son las empresas y los empresarios quienes están provocando los deseos del consumidor e induciéndole a desear más, sin más." Por eso también nos dice que el modelo actual resulta tan bárbaro, que una ciencia que, desde las primeras líneas de sus libros de texto profesa ocuparse de los bienes escasos, olvidó nada menos que nuestro propio planeta es escaso y es un bien limitado. Y esto también lo encontramos en el economista Mankiw Gregory, citado en este blog, de que la economía trata de los bienes escasos. En conclusión, lo que se critica desde este primer autor citado es que se nos ofrezca solamente un único modelo de desarrollo que se mide por el patrón absurdo que es el producto nacional. ~
Ha comentado Sep 3, 2010 acerca de ¿Han funcionado los test de estrés? en El economista observador
Yo sigo pensando que habría que invertir en seguridad, aunque esto no cree riqueza a corto plazo, al menos crearía empleo aunque el déficit público aumentaría. El problema es el que nos hemos creado nosotros ahora con la inseguridad que hay en nuestro país, sobre todo en los sitios turísticos, si esto no lo arreglamos no sé quién lo va a arreglar. Solamente llegar a Barcelona en un vuelo de avión y me intentaron robar dos chicos y una chica, al parecer de nacionalidad rumana aunque no puedo asegurar, en el metro de Barcelona al sacar los tickets de la máquina. Lo cierto es que no me forzaron -podían haberlo hecho- sólo querían aprovechar mi despiste con el bolso y vi que la chica me había abierto algo la cremallera de mi bolso, de asa larga, entonces ya me aseguré. En fin, si te roban te tienes que aguantar porque tú eres el tonto. En esa estamos siempre, en la picaresca. Con la tranquilidad con la que yo he estado en Viena, y decir esta capital, se pueden decir otras muchas más de Europa. Sin embargo, me consta que hay vigilancia de la policía en el metro de Barcelona, porque yo misma vi a un guardia con un perro de vigilancia después en otra estación, y que paseaba por otra zona, pero no por donde yo creo que hay mas conflictividad que es en la zona donde vienen los pasajeros de avión hacia el centro. En fin, y no sólo eso, y es que me llamó mucho la atención el comercio que hay en toda la zona del barrio gótico de Barcelona, evidentemente son unos maestros del comercio allí, de la plata, de la moda, de la restauración, y tienen toda la innovación, sin embargo, vuelvo a lo mismo, había tanta gente que no había control, que te podían cobrar fuera del menú el precio que quisiesen por la bebida, que volvía a haber inseguridad, que no había tranquilidad; que por la noche aquello era una perversión, y no sé cómo los barceloneses pueden consentir haber dejado entrar lo que han dejado. Yo vivo a un ritmo más lento aquí en Sevilla, claro estoy acostumbrada a la lentitud, que ya de por sí es mi carácter, entonces admiro mucho la iniciativa empresarial y emprendedora de la ciudad condal, pero me parece que no hay estabilidad, que su comercio no llega a nada, que esa no es una forma de calidad de vida, porque van a la riqueza inmediata, al estres continuo, por mucho que ellos estén orgullosos de su ciudad, que tiene lugares o plazitas también muy tranquilas y románticas. Pero todo esto me hace que pensar, y en Viena, que también había riqueza, había una riqueza popular ya que el Ayuntamiento tenía una pantalla gigante todas las noches en la Rathaus de Viena para poder contemplar los conciertos clásicos más importantes del año, y tenía terrazas y precios sostenibles y estábamos en una de las ciudades más ricas que Europa. Yo creo que así no vamos a construir nada; y una de las soluciones sería invertir en empleo público y yo no veo otra, y hace falta seguridad; porque si damos esa imagen de inseguridad que hay en España, aquí vamos a perder el turismo, cuando lo tenemos, porque tenemos bienes culturales -no sólo playa- que explotar y podemos hacer cosas para dirigir la atención hacia un turismo más selecto y cultural también. ~
Ha comentado Sep 3, 2010 acerca de El empleo también se recupera en El economista observador
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En la capital austriaca, la capital vienesa del arte y la cultura, en la que me encuentro, como sumergida en ella, con toda la ostentación del mundo posible del arte, de la belleza helenística, imperial, aunque parece que dominara en ella sólo un estilo, el de un siglo cultural, como si no terminara de vaciarse de una época, a la que va haciendo espacio también a través de la modernidad y de la ultima transformación ultramodederna que va sufriendo la ciudad sobre todo a orillas del Danubio, en la zona del edificio de las Naciones Unidas. Pero diríamos que se ha quedado en la modernidad de la cultura que vivió en todo su esplendor en el siglo XVIII y XIX sobre todo con el imperio austrohúngaro. La música es otro reflejo de esta visión, se diría que se vivía para el arte y sólo para éste. Hay algo en ello que contradice cualquier estilo sensato, razonable de vida, y razonable en la economía de la vida. Aquí se vivía con una ostentación y un lujo superior. Y como estoy aquí en la capital de los sueños y en la ciudad de Freud es para mí más propicio hablar ahora de los sueños, de vivir o estar como sumergida en los sueños yo también. ~ Desde aquí yo ya no escucho a Krugman,, incluso no puedo seguir ni a los astros, ni a otros economistas. Esto me parece que no es la realidad. Sin embargo esto me parece que es la realidad también, ¿por qué no? Sobre todo lo que hay aquí es mucha seguridad, puedo dejar el bolso en la mesa mientras voy un momento el baño del café vienés, tan típico. Con esta seguridad, se podría construir cualquier economía en un momento. Yo siempre destaqué del alemán su estabilidad, y es que la estabilidad es crucial en cualquier momento para poder construir una economía. Por eso que ni Irlanda, que no se ha destacado de ella el esfuerzo que ha hecho por ponerse a la delantera en todo lo que es la informática, pero ni España, que está situada en la zona privilegiada de la modernidad pero que hay muchas zonas de ella que están atrasadas, que necesita hacer mucho esfuerzo cultural me parece a mí, y eso que tenemos tantos estilos, que conserva un esplendor cultural a través de tantos siglos que pasaron por nuestra piel de toro, y se podría tener incluso un turismo más cultural. Realmente sólo la vanidad del ser humano, su ostentación es lo que hace posible una sociedad así como la vienesa, y entender este pecado del ser humano, yo creo que sería muy importante, para no ensoberbecernos, porque estamos constantemente en peligro de soberbia, que es lo único que nos haría perder el curso sensato de la economía y de las cosas. Yo no sé si será la productividad lo que nos ha salvado, me parece que podríamos también llamar productividad al bien cultural también que nosotros tenemos, incluso deberíamos ganar en el bien de la "estabilidad", eso que se ha definido aquí como dar una imagen de responsabilidad, al acatar unas medidas de ajuste, de moderación, y reestructuración del sistema bancario, yo creo que todo eso sería muy importante, para poder reflejar un mayor bienestar también aquí. Y en fin ahora mismo no puedo contar con más documentación al repecto. Sí, me gustaría desearte lo mejor para tu nuevo hijo, y que se pueda desarrollar en todas las mejores condiciones para una vida feliz. Sí, me gustaría decir que como en los sueños, hay un lugar para el abismo, para el rumor de las vivencias que habitan la psique y otro lugar para el Yo. Pero que el yo necesita de un cierto vacío para poder salir a flote, que va preso y errante, que viaja en cautividad y en encadenada compañía, en enajenacióny asfixia, son todas situaciones que se viven en los sueños. Y que la psique se hunde en la atemporalidad cuando más está herida por algo, por una herida permanente, abierta por un cierto tiempo. Y necesita de ese vacío ahora para salir a flote, necesita de la soledad. Que es el yo errante que arrastra consigo como su envoltura, como el prisionero que arrastra la caverna. Y entonces emerge el vacío del yo, el sujeto se desprende del ser amado, salvando aquello que le parece necesario para un mañana, digno de sí mismo, de su altura. Bueno, os dejo con estos pensamientos que un poco están basados en el libro de María Zambrano, los sueños y la temporalidad.
Ha comentado Aug 28, 2010 acerca de Krugman habla bien de España en El economista observador

viernes, 17 de septiembre de 2010

la indeterminación de Heisenberg

Relación de indeterminación de Heisenberg


Gráfico del Principio de Indeterminación de Heisenberg.
En mecánica cuántica, la relación de indeterminación de Heisenberg o principio de incertidumbre establece el límite más allá del cual los conceptos de la física clásica no pueden ser empleados. Sucintamente, afirma que no se puede determinar, en términos de la física clásica, simultáneamente y con precisión arbitraria, ciertos pares de variables físicas, como son, por ejemplo, la posición y el momento lineal (cantidad de movimiento) de un objeto dado. En otras palabras, cuanta mayor certeza se busca en determinar la posición de una partícula, menos se conoce su cantidad de movimiento lineal y, por tanto, su velocidad. Esto implica que las partículas, en su movimiento, no tienen asociada una trayectoria definida como lo tienen en la física newtoniana. Este principio fue enunciado por Werner Heisenberg en 1927.
Contenido [ocultar]
1 Enunciado matemático
1.1 Demostración
2 Expresión general de la relación de indeterminación
3 Explicación cualitativa del principio de incertidumbre
4 Consecuencias de la relación de indeterminación
5 Véase también
6 Enlaces externos
[editar]Enunciado matemático

Si se preparan varias copias idénticas de un sistema en un estado determinado, como puede ser un átomo, las medidas de la posición y de la cantidad de movimiento variarán de acuerdo con una cierta distribución de probabilidad característica del estado cuántico del sistema. Las medidas del objeto observable sufrirán desviación estándar Δx de la posición y el momento Δp. Verifican entonces el principio de indeterminación que se expresa matemáticamente como:

donde la h es la constante de Planck (para simplificar, suele escribirse como )

El valor conocido de la constante de Planck es:

En la física de sistemas clásicos esta indeterminación de la posición-momento no se manifiesta puesto que se aplica a estados cuánticos del átomo y h es extremadamente pequeño. Una de las formas alternativas del principio de indeterminación más conocida es la indeterminación tiempo-energía que puede escribirse como:

Esta forma es la que se utiliza en mecánica cuántica para explorar las consecuencias de la formación de partículas virtuales, utilizadas para estudiar los estados intermedios de una interacción. Esta forma del principio de indeterminación es también la utilizada para estudiar el concepto de energía del vacío.
[editar]Demostración
Siendo X y P los operadores momento y posición definimos el siguiente operador:

Aplicando el operador anterior a una función de onda genérica tenemos que por definición de norma

Dado que X y P son autoadjuntos (su operador adjunto son ellos mismos) tenemos que:

Desarrolando el último término y conociendo el conmutador de posición y momento:

Y la normalización de la función de onda:

Sin pérdida de generalidad podemos tomar como sistema de referencia el de la partícula (de este modo el valor medio de la posición y momento es nulo)

Dado que la última inecuación ha de verificarse tenemos finalmente que:

Un procedimiento análogo puede emplearse para calcular el principio de incertidumbre energía-tiempo.

[editar]Expresión general de la relación de indeterminación

Además de las dos formas anteriores existen otras desigualdades como la que afecta a las componentes Ji del momento angular total de un sistema:

Donde i, j, k son distintos y Ji denota la componente del momento angular a lo largo del eje xi.
Más generalmente si en un sistema cuántico existen dos magnitudes físicas a y b representadas por los operadores u observables denotados como , en general no será posible preparar una colección de sistemas todos ellos en el estado , donde las desviaciones estándar de las medidas de a y b no satisfagan la condición:

[editar]Explicación cualitativa del principio de incertidumbre

La explicación "divulgativa" tradicional del principio de incertidumbre afirma que las variables dinámicas como posición, momento angular, velocidad, momento lineal, etc, son definidas en Física de manera operacional, esto es, en términos relativos al procedimiento experimental por medio del cual son medidas: la posición se definirá con respecto a un sistema de referencia determinado, definiendo el instrumento de medida empleado y el modo en que tal instrumento se usa (por ejemplo, midiendo con una regla la distancia que hay de tal punto a la referencia).
Sin embargo, cuando se examinan los procedimientos experimentales por medio de los cuales podrían medirse tales variables en microfísica, resulta que la medida siempre acabará perturbando el propio sistema a medir. En efecto, si por ejemplo pensamos en lo que sería la medida de la posición y velocidad de un electrón, para realizar la medida (para poder "ver" de algún modo el electrón) es necesario que un fotón de luz choque con el electrón, con lo cual está modificando su posición y velocidad; es decir, por el mismo hecho de realizar la medida, el experimentador modifica los datos de algún modo, introduciendo un error que es imposible de reducir a cero, por muy perfectos que sean nuestros instrumentos.
Esta descripción cualitativa del principio, sin ser totalmente incorrecta, es engañosa en tanto que omite el principal aspecto del principio de incertidumbre: el principio de incertidumbre establece el límite más allá del cuál los conceptos de la física clásica no pueden ser empleados. La física clásica concibe sistemas físicos descritos por medio de variables perfectamente definidas en el tiempo (velocidad, posición,...) y que en principio pueden conocerse con la precisión que se desee. Aunque en la práctica resultara imposible determinar la posición de una partícula con un precisión infinitesimal, la física clásica concibe tal precisión como alcanzable: es posible y perfectamente concebible afirmar que tal o cual partícula, en el instante de tiempo exacto 2s, estaba en la posición exacta 1,57m. En cambio, el principio de incertidumbre, al afirmar que existe un límite fundamental a la precisión de la medida, en realidad está indicando que si un sistema físico real se describe en términos de la física clásica, entonces se está haciendo una aproximación, y la relación de incertidumbre nos indica la calidad de esa aproximación.
Por motivos culturales y educativos, las personas se suelen enfrentar al principio de incertidumbre por primera vez estando condicionadas por el determinismo de la física clásica. En ella, la posición x de una partícula puede ser definida como una función continua en el tiempo, x=x(t). Si la masa de esa partícula es m y se mueve a velocidades suficientemente inferiores a la de la luz, entonces el momento lineal de la partícula se define como masa por velocidad, siendo la velocidad la primera derivada en el tiempo de la posición: p=m dx/dt.
Dicho esto, atendiendo a la explicación habitual del principio de incertidumbre, podría resultar tentador creer que la relación de incertidumbre simplemente establece una limitación sobre nuestra capacidad de medida que nos impide conocer con precisión arbitraria la posición inicial x(0) y el momento lineal inicial p(0). Ocurre que si pudiéramos conocer x(0) y p(0), entonces la física clásica nos ofrecería la posición y la velocidad de la partícula en cualquier otro instante; la solución general de las ecuaciones de movimiento dependerá invariablemente de x(0) y p(0). Esto es, resolver las ecuaciones del movimiento lleva a una familia o conjunto de trayectorias dependientes de x(0) y p(0); según que valor tomen x(0) y p(0), se tendrá una trayectoria dentro de esa familia u otra, pero la propia resolución de las ecuaciones limita el número de trayectorias a un conjunto determinado de ellas. Según se ha razonado, de acuerdo con el principio de incertidumbre x(0) y p(0) no se pueden conocer exactamente, así que tampoco podrán conocerse x(t) y p(t) en cualquier otro instante con una precisión arbitraria, y la trayectoria que seguirá la partícula no podrá conocerse de manera absolutamente exacta. Este razonamiento es, sin embargo, incorrecto, pues en él subyace la idea de que, pese a que x(0) y p(0) no se pueden conocer exactamente, es posible continuar usando la descripción clásica en virtud de la cual una partícula seguirá una trayectoria definida por la solución general de las ecuaciones de movimiento, introduciendo la noción añadida de que las condiciones iniciales x(0) y p(0) no pueden conocerse al detalle: esto es, no podemos conocer exactamente qué trayectoria va a seguir la partícula, pero estaremos aceptando que, de facto, va a seguir una.
Esto forma de proceder es, sin embargo, totalmente incorrecta: el principio de incertidumbre conlleva un desvío completo de las concepciones clásicas, haciendo que la noción clásica de trayectoria debe ser desechada: preguntar cuáles son simultáneamente los valores de x(t) y p(t) es un absurdo. Así dicho, podría resultar paradójico que primero se establezca una relación de incertidumbre en términos de posición x y momento lineal p, para luego afirmar que x y p, que aparecen en dicha relación, no tienen sentido: si no tienen sentido, ¿qué sentido puede tener una relación que las emplee? Ocurre que, en física cuántica, es posible introducir una serie de entidades matemáticas x y p que se correspondan en muchos aspectos con la posición y el momento clásicos. Dichas entidades no son, no obstante, exactamente iguales a la posición y el momento clásicos: el principio de incertidumbre sencillamente indica que si interpretamos esas entidades como posición y momento lineal -y por tanto interpretamos el movimiento de una forma clásica-, entonces existe un límite fundamental en la precisión con que dichas variables pueden ser conocidas; esto es, si intentamos introducir variables clásicas e intentamos interpretar el movimiento de forma clásica, la precisión con que estas variables pueden ser especificadas está limitada.
[editar]Consecuencias de la relación de indeterminación

Este principio supone un cambio básico en la naturaleza de la física, ya que se pasa de un conocimiento absolutamente preciso en teoría (aunque no en el conocimiento basado sólo en probabilidades).
Ha de tenerse muy en cuenta que, como otros muchos resultados de la mecánica cuántica, esto sólo afecta significativamente a la física subatómica. Debido a la pequeñez de la constante de Planck, en el mundo macroscópico la indeterminación cuántica es completamente despreciable, y los resultados de las teorías físicas deterministas, como la teoría de la relatividad de Einstein, siguen teniendo validez.
Las partículas, en mecánica cuántica, no siguen trayectorias definidas. No es posible conocer exactamente el valor de todas las magnitudes físicas que describen el estado de movimiento de la partícula en ningún momento, sino sólo una distribución estadística. Por lo tanto no es posible asignar una trayectoria a una partícula. Sí se puede decir que hay una determinada probabilidad de que la partícula se encuentre en una determinada región del espacio en un momento determinado.
Comunmente se considera que el carácter probabilístico de la mecánica cuántica invalida el determinismo científico. Sin embargo, existen varias Interpretaciones de la Mecánica cuántica y no todas llegan a esta conclusión. Según puntualiza Stephen Hawking, la mecánica cuántica es determinista en sí misma, y es posible que la aparente indeterminación se deba a que realmente no existen posiciones y velocidades de partículas, sino sólo ondas. Los físicos cuánticos intentarían entonces ajustar las ondas a nuestras ideas preconcebidas de posiciones y velocidades. La inadecuación de estos conceptos sería la causa de la aparente impredecibilidad.
[editar]Véase también

Fluctuaciones cuánticas
[editar]Enlaces externos

The certainty principle (en inglés)
Categoría: Mecánica cuántica

lunes, 13 de septiembre de 2010

el imperialismo de la racionalidad económica

el imperialismo de la racionalidad económica
Algunos científicos sociales en los últimos tiempos sugieren un marco común para entender los mecanismos a través de los cuales se producen resultados tales como gobierno más efectivo, desarrollo económico más rápido, etc., y le dan el nombre de capital social. Sin embargo, el mérito de haber desarrollado por primera vez el marco teórico de capital social ha cabido sin duda a James S. Coleman. La intuición de Coleman es sumamente sugerente. Observa Coleman que a la hora de describir y explicar la acción social se dibujan corrientes intelectuales amplias.
Una de ellas, propia del trabajo de muchos sociólogos, se caracteriza por considerar al actor como socializado, como gobernado por normas sociales. Tiene la ventaja de atender a ese innegable aspecto de la vida personal que es la enorme influencia en la persona del proceso de socialización y de las normas sociales, pero tiene también un grave inconveniente y es el de no enseñar un “motor para la acción” (engine of action). El actor está moldeado por el entorno, pero no se muestran los motores internos de la acción, que son lo que le dan un propósito o dirección.
La otra corriente intelectual es propia del trabajo de muchos economistas. Considera al actor como teniendo metas a las que llega de forma independiente, como interesado en la maximización de su utilidad. Es ésta una corriente presente en la economía neoclásica y también en corrientes de filosofía política, como el utilitarismo, el contractualismo y ciertas teorías de los derechos naturales. El “imperialismo económico en epistemología” resulta innegable.
Ahora bien, también esta corriente economicista, más que económica, adolece de un grave defecto, y es que descubre un móvil para la acción (la maximización de la utilidad), pero descuida aquel aspecto esencial que destacaban los sociólogos, y es que las acciones de las personas están modeladas por el contexto social. La organización social es esencial en el funcionamiento no sólo de la sociedad, sino también de la economía.
El objetivo de Coleman consiste entonces en importar el principio de la acción racional para usarlo en el análisis del sistema social, incluyendo el sistema económico, pero no limitándolo a él, y hacerlo sin descartar en el proceso de organización social. En este contexto el concepto de capital social es un instrumento de ayuda, porque si tomamos como punto de partida la teoría de la acción racional, en la que cada actor tiene el control de ciertos recursos e interés en ciertos recursos, el capital social constituye un tipo particular de recursos del actor. El capital social consiste en ciertos aspectos de la estructura social, que facilitan ciertas acciones de los actores.
En este punto se acoge Coleman a la ampliación del concepto de capital propuesta por Gary Becker y añade una tercera forma, el capital social. Las tres formas de capital -físico, humano y social- facilitan la actividad productiva: 1) el capital físico -formado por terrenos, edificios, maquinas, tierra- se crea mediante cambios para construir herramientas que facilitan la producción; 2) el capital humano -compuesto por las técnicas y los conocimientos de los que dispone una empresa o sociedad, lo que ha dado en llamarse “recursos humanos”- se crea mediante cambios en las personas, produciendo habilidades y capacidades que les permiten actuar de formas nuevas; 3) el capital social, sin embargo, se produce por cambios en las relaciones entre las personas, cambios que facilitan la acción. No se localiza en los objetos físicos, no es tangible como en el capital físico, sino que como en el capital humano, es intangible. Pero -podríamos decir- todavía es “menos tangible” que el capital humano, porque existe en las relaciones entre las personas, y no en las personas mismas. Situar el capital social en las relaciones entre las personas, aunque ello implique a las personas, y no en las personas mismas, es una de las características de la concepción de Coleman.
El capital social es pues un recurso para las personas y las organizaciones, de la misma manera que los capitales físico y humano. Hasta el punto de que algunos científicos sociales afirman que las economías nacionales dependen al menos de estas tres formas de capital.
Y como hemos comentado tanto los teóricos del republicanismo como los del comunitarismo proponen aumentar el capital social. ¿Se trata sólo de un recurso para alcanzar ciertas metas, o es algo también valioso por sí mismo?
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del capital social a la riqueza social
El capital social, en principio, puede ser un recurso para las personas, pero también puede serlo para los “actores corporativos”, también residir en las relaciones entre organizaciones, que pueden ser también actores. En lo que respecta a las personas, pueden utilizar y utilizan de hecho ciertos aspectos de la estructura social como recursos para lograr sus intereses. Asumiendo la perspectiva del individualismo metodológico es posible examinar qué relaciones sociales pueden ser recursos de capital para los individuos, pero no es menos cierto que el individualismo metodológico se queda corto en ocasiones.
En lo que respecta a las instituciones, la premisa central de la teoría del capital social se resume en la afirmación de que las conexiones sociales y el compromiso cívico influyen en nuestra vida pública tanto como en los proyectos privados; que hay una relación entre la Modernidad económica, el rendimiento institucional y la comunidad civil.
En una sociedad con capital social es más fácil vivir. Entre otras cosas, porque son más fáciles de resolver los dilemas de la acción colectiva, y porque se reducen los incentivos y el oportunismo. La creación de círculos virtuosos hace razonable actuar siguiendo las normas comunes y disuade a los polizones de incumplir las normas.
Por otra parte, las redes de compromiso cívico encarnan la colaboración que ha tenido éxito en el pasado y que puede servir de plantilla cultural para futuras colaboraciones, hay una cristalización de las actuaciones que han tenido mejor resultado y que aconsejan prolongar las redes de cooperación.
Ahora bien, la razón fundamental por la que el capital social permite superar los dilemas de la acción colectiva, tales como el célebre teorema de la imposibilidad de Arrow, es que las densas redes de interacción probablemente amplían el sentido del yo, desarrollando el “yo” en el “nosotros” o, en el lenguaje de los teóricos de la acción colectiva, refinando el “gusto” por los beneficios colectivos. Ésta a mi juicio la razón por la que tanto republicanos como comunitarios se interesan por el fomento del capital social: porque la única forma de resolver los dilemas de la acción colectiva es no equilibrar intereses colectivos al modo liberal, sino transformar el “yo” en el “nosotros”. ¿Permiten esta transformación cualesquiera formas de relación social?
Según R. D. Putnam, el acto mismo de la asociación es el que facilita la cooperación social que hace avanzar la democracia, más que los objetivos de las asociaciones. La densidad asociativa es ya un factor para que la democracia funcione. Sin embargo, en este punto Putnam recibe fuertes críticas, a las que me sumo: no es cierto que todo tipo de asociaciones cree capital social, al menos el tipo de capital social situado al nivel postconvencional en el desarrollo de la conciencia moral social, que es el único que puede favorecer el funcionamiento de una política practicada por ciudadanos autónomos y solidarios y de una economía consciente de su deuda con todos los seres humanos.
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Importa recordar que las asociaciones que producen bienes públicos no se identifican sin mas con las que gestionan recursos públicos, y que las asociaciones que producen bienes privados no se identifican sin más con las que gestionan recursos privados. Una asociación del primer tipo puede buscar primordialmente el interés privado de sus miembros, y una del segundo tipo puede generar conductas honradas, que generan credibilidad y confianza y por lo tanto producen un bien público.
De todo ello se sigue que generan capital social aquel tipo de asociaciones que encarnan los valores de una ética cívica. Es decir, asociaciones que potencian la autonomía, igualdad y solidaridad de sus miembros. Por tanto, son horizontales, fomentan el respeto mutuo entre sus miembros, resultan beneficiosas para el conjunto de la sociedad, sino que se contagia al resto de la sociedad, constituyen un bien público porque crean hábitos de confianza y solidaridad.
Ciertamente, el capital social puede tomarse como un recurso, igual que el físico y el humano. Y en este sentido traería yo de nuevo a colación la metáfora kantiana del pueblo de los demonios, que preferirían la cooperación al conflicto, con tal de que tuvieran entendimiento. La mano intangible de las virtudes y los valores compatidos ahorra costes de coordinación y por eso debería interesar a los demonios inteligentes.
En efecto, en lo que se refiere a la economía, esa actividad que los positivistas de todos los tiempos han descrito como “neutral” como ajena a los valores, como un mero mecanismo sometido a leyes cuasi naturales, resulta ser en realidad todo lo contrario a las pretensiones de los positivistas, resulta ser que sin recursos físicos no funciona la economía, pero tampoco sin recursos humanos y sin recursos sociales, sin valores compartidos, sin hábitos que generen la confianza necesaria como para firmar un contrato con ciertas garantías de cumplimiento, sin alguna dosis de honradez y lealtad, sin esa densa trama de asociaciones humanas que componen en realidad la más fecunda riqueza de las naciones y de los pueblos. Si falta el capital social, no hay ni siquiera negocios en este universo globalizado, en el que la red protectora de los valores y las asociaciones presta el suelo indispensable para que funcionen con bien las transacciones y los contratos.
Pero lo mismo sucede con la fortaleza de la política democrática, que parece depender de las actividades de los partidos políticos y de los gobiernos, cuando lo bien cierto es que depende en muy buena medida de la sociedad civil, de sus valores y de su capacidad asociativa, del capital social, en suma, de la sociedad.
Ciertamente, la fecundidad del capital social tanto para generar una democracia auténtica, en la que los ciudadanos sean los protagonistas, como para sentar las bases de una economía eficiente y justa, de una economía en el pleno sentido de la palabra, es uno de los temas centrales de estudio en las ciencias sociales. Pero la realidad de las asociaciones a las que nos hemos referido no se mantiene sólo por el autointerés, no se mantiene sólo por la inercia de encontrarse ya enredado en un círculo virtuoso. No es sólo un recurso, sino un haber, no es sólo una estrategia, sino un êthos, un carácter, una riqueza.
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La racionalidad humana no es sólo estratégica, ni siquiera sólo prudencial, de ahí las limitaciones del individualismo metodológico y del imperialismo económico. La realidad de las asociaciones a las que nos hemos referido se mantiene por una riqueza, por un conjunto de valores compartidos, entre los que cuenta el valor de asociarse con otro por sí mismo.
Y en este sentido no estaría de más preguntarse en este cambio de siglo si no sería aconsejable “invertir a Tocqueville”, al menos en parte, reconociendo que en algunos aspectos cruciales no es Norteamérica quien cuenta con un más potente capital social, sino precisamente Europa, y que importa no dilapidarlo, no sea que después resulte imposible reponerlo.
Sin duda en Europa existen regiones con una gran capacidad asociativa, y es urgente estimular este “arte asociativo”, extendiéndolo a regiones más individualistas y plasmándolo en instituciones. Pero todo ello desde esos valores (el otro lado del capital social) que parte de Europa ha ido compartiendo en su historia y que constituyen su mejor “ventaja competitiva” frente a otros núcleos políticos y económicos.
La ventaja competitiva de Europa no puede consistir en copiar (“¡Que inventen ellos!”), sino en llevar adelante su propio sueño: el “sueño europeo” de una sociedad justa y eficiente, donde la eficiencia tiene por meta la justicia, donde la eficiencia se logra precisamente desde la justicia. Una sociedad injusta no es al cabo ni siquiera eficiente, ya que la justicia, valiosa por sí misma, es también una “herramienta” para optimizar recursos físicos y humanos, porque presta mayor cohesión a una sociedad que su contrario.
El sueño europeo incluye unas bases de seguridad para los ciudadanos y para los inmigrantes, que no pueden mantenerse sin reformas radicales, pero que son asimismo irrenunciables. Jalones de este sueño serían el empleo estable, aunque flexible, la atención sanitaria, eficiente y equitativa, educación de calidad, que distribuya universalmente un buen “saber hacer”, la confianza de encontrar una red protectora en el momento de decir adiós al trabajo remunerado y en tiempo de ancianidad, la garantía de encontrar el buen trato que merece todo ser humano, ya sólo por serlo, cuando el hambre y la miseria obligan a abandonar la propia tierra. Conviene recordar al “mundo libre” o al menos predicador de la libertad, que la más básica de las liberaciones es la “liberación de la necesidad”. Sólo los países que la practican dentro y fuera de sus fronteras cuentan realmente con un capital social capaz de crear cohesión interna y cooperación externa, capaz de sentar las bases para el ejercicio de la libertad. Cuando hablen de ella y la propongan, estarán diseñando un círculo redondo.
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las asociaciones capaces de crear capital social
Conviene reconocer que las asociaciones capaces de crear capital social en el sentido expuesto no son cualesquiera, sino que deben reunir al menos las siguientes características:
1)Si distinguimos entre asociaciones horizontales y verticales, como el mismo Putnam hace en Making Democracy Work, son las asociaciones horizontales las que favorecen una política de seres autónomos y solidarios. Las asociaciones horizontales son las que “unen agentes con estatus y poder equivalentes”, mientras que las verticales “unen agentes desiguales en relaciones asimétricas de jerarquía y dependencia”. Obviamente, las segundas presentan una capacidad ilimitada de generar relaciones de reciprocidad, mutualidad y cooperación. Puesto que llegar a decisiones aceptables para todos es lo que ayuda a vencer los problemas colectivos, recurrir a organizaciones verticales no e slo que favorece la cooperación.
También cabe distinguir entre asociaciones según los objetivos del grupo y según su capacidad para promover la cooperación. En este sentido podemos distinguir entre tres tipos de relaciones:
2)Es evidente que los grupos que fomentan la intolerancia y la desigualdad entre sus miembros tienen un impacto negativo en el capital social.
3)El objetivo de la cooperación puede ser dañino para la comunidad o ser beneficioso. Las mafias o el Ku Klux Klan son claramente dañinos, mientras que las Hermanitas de los pobres son beneficiosas. Que exista capital social no significa que se utilice para el bien de la comunidad.
4)También las asociaciones se distinguen entre sí según el capital social que se crea dentro del grupo pueda o no ser útil en las interacciones que tienen lugar fuera de él. Putnam distingue entre “capital social que tiende puentes” y “el que no tiende puentes”. Una sociedad compuesta de asociaciones fuertes que chocan entre sí es destructiva.
5)Y por último parece que las asociaciones que producen bienes públicos generen mayor capital social que las que producen bienes privados. Parece que las primeras deben crear más capital social, mientras que las segundas incentivan comportamientos oportunistas.
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Adela Cortina

el capital social es un bien público

El capital social es un bien público

Coleman señala tres formas esenciales de capital social. La primera se refiere a las obligaciones, expectativas y fiabilidad de las estructuras sociales, que funcionan como créditos para la acción de otros (personas o actores corporativos), por analogía con el capital financiero. En algunas estructuras sociales las personas están siempre haciendo cosas por otras personas, con lo cual hay muchas “papeletas de crédito”. En otras estructuras sociales hay menos, porque los individuos son más autosuficientes.
Esta forma de capital social depende de la fiabilidad del entorno social (las obligaciones han de devolverse) y de la extensión actual de obligaciones que se mantiene. Todos estos asuntos tienen sus luces y sus sombras, porque a primera vista parece que una más amplia red de relaciones de crédito es superior a una más exigua, pero conviene recordar sin embargo que en una sociedad los individuos difieren entre sí en el número de créditos y que el que más tiene no es el más altruista sino el padrino.
Otra forma importante de capital social es el potencial de información inherente en las relaciones sociales. La información es una base importante para la acción, que consigue quien se halla inserto en las redes sociales.
Una tercera forma de capital social serían las normas y sancones efectivas. Las sociedades presididas por la anomia difícilmente pueden proponorse metas conjuntas, porque sus miembros no pueden esperar que los demás actúen según la norma común, con lo cual resulta irracional someterse a la norma. Por el contrario, en aquellas sociedades en las que habitualmente se cumplen las normas es razonable someterse a ellas.
Y en este punto quisiera recordar que las normas componen el esqueleto de una sociedad. Que a pesar de que la expresión “norma” tenga resonancias desagradables para amplios sectores de la población, lo bien cierto es que las normas son únicamente las expectativas recíprocas de acción generalizadas. Sin tales expectativas, no existe sociedad.
Una norma importante en este orden de cosas es la de que se debe renunciar al autointerés y actuar en interés de la colectividad. Una norma así, reforazada por el apoyo social, el status, el honor y otras recompensas, es el capital social que construye las naciones jóvenes, fortalece las familias, facilita el desarrollo de movimientos sociales, pero todo ello cuando están naciendo; después se disipa.
En algunos casos las normas están internalizadas; en otros, apoyadas en recompensas externas para las acciones desinteresadas y en actos de desaprobación para las egoístas. En ambos casos son importantes para superar los problemas respecto de los bienes públicos. Precisamente porque los bienes públicos son aquellos de los que puede disfrutar un amplio número de personas, aunque no todas contribuyan a producirlos.
En efecto, las inversiones en capital financiero y humano benefician a quienes la realizan, sin embargo, el tipo de estructuras sociales que hacen posibles las normas sociales y las sanciones que las refuerzan benefician a todos los que forman parte de la estructura. Como los beneficios afectan a personas distintas del agente (no como en el capital privado), a menudo a estas personas no le interesa crearlo, si es que nuestro método explicativo de la acción humana es el individualismo metodóligo. Así las cosas, tres respuestas se han ofertado ante la pregunta por la formación del capital social: 1) La mayor parte de formas de capital social se crea y destruye como productos secundarios de otras actividades. Esta es la respuesta, entre otros, de Coleman. 2) Las instituciones crean estructuras que ahorran costes de transacción, porque un agente externo (puede ser el Estado) coacciona mediante sanciones. 3) La teoría de juegos en sus distintas versiones muestra las ventajas de cooperar y los inconvenientes de no hacerlo.
Sin embargo, cabe una cuarta respuesta y es la de que en ocasiones en la producción de bienes públicos puede haber un momento de altruismo intencionado, una inversión dirigida a crear una riqueza de la que se beneficiarán otros, incluidos los polizones.
En este punto quisiera recordar cómo Amartya Sen llega a afirmar que quienes llevan adelante una empresa que funciona éticamente están produciendo también un bien público, aunque la empresa sea privada, porque entablar relaciones justas, generar confianza, fomentar la credibilidad en las relaciones mutuas es invertir en un capital social que beneficia al conjunto de la sociedad, y no sólo a la empresa que lo crea.
A mi juicio, recordar a las empresas que deben asumir las responsabilidad corporativa por sus actuaciones incluye la responsabilidad por la generación de capital social.
Sin embargo, como hemos comentado el capital social tiene sus luces y sus sombras. Las normas efectivas, que pueden constituir una forma de capital social que facilita ciertas acciones, pueden evitar otras acciones, crear una inercia social, renuente a cualquier forma de innovación, aunque ésta a fin de cuentas acabaría beneficiando al conjunto de la población y pueden llevar también a consagrar unos tipos de conducta como “normales” y los restantes como “desviados”.
De ahí que convenga analizar con despacio aquellas estructuras sociales que por una parte facilitan el capital social y por otra pueden acabar asfixiando la autonomía de las personas y la creatividad.
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Adela Cortina

diferencias de cómo expresamos nuestras emociones hombres y mujeres, por Elsa Punset

Diferencias en cómo expresamos nuestras emociones
Simon Baron-Cohen, profesor de Psicología de la universidad de Cambridge, afirma que nuestros cerebros están estructurados de forma distinta: “El cerebro femenino está predominantemente codificado para la empatía. El cerebro masculino está sobre todo codificado para comprender y construir sistemas”.
Las mujeres son más hábiles para expresar sus emociones con palabras, a través de las expresiones faciales y del lenguaje corporal. Los hombres tienden a reprimirse en mayor medida y a querer ignorar sus sentimientos. Antes de la pubertad ambos sexos expresan sus emociones de una forma bastantes similar. Pero a medida que los chicos maduran y que aumentan sus niveles de testosterona adquieren la habilidad de enmascarar sus sentimientos de vulnerabilidad, debilidad y miedo. Para la mayoría de los hombres ser consciente de sus emociones no implicaría desarrollar nuevas habilidades, sino simplemente darse el permiso de sentir lo que ya está allí.
Los diversos estados mentales
“Si las chicas quieren agradar, los chicos quieren ser respetados”, afirma la antropóloga Helen Fisher, de la universidad de Rutgers. La necesidad de respeto está en la base de la masculinidad. Desde un punto de vista evolutivo el hombre que no era respetado entre sus compañeros no obtenía las oportunidades necesarias para participar en actividades exclusivas de los hombres, como la caza. Si no era un buen cazador capaz de ganarse el respeto de sus compañeros y de alimentar a su pareja, resultaba menos atractivo para las mujeres y era menos probable que pudiera reproducirse. Ésta es la razón por la cual algunos hombres, en situaciones extremas, creen que preferirían la muerte al deshonor. Nuestras antepasadas, por otra parte, asumieron su responsabilidad principal de cuidar de los hijos. La capacidad de saber leer y responder a las emociones de los pequeños era una gran ventaja para ellas.
En nuestro mundo moderno la necesidad masculina de respeto es cada vez más difícil de satisfacer. Según la doctora Fisher, “las tendencias hacia la descentralización, una estructura empresarial más plana, el juego de equipo, las conexiones laterales y la flexibilidad favorecen la forma de hacer negocios de las mujeres”. Además los hombres lo tienen cada vez más difícil para competir por los mejores puestos profesionales dado el éxito con el que las mujeres se han incorporado a las estructuras académicas en los últimos años. La tendencia en este sentido las muestra, en conjunto, más exitosas que los hombres.
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Transmitir nuestros sentimientos y compartirlos con los demás genera el vínculo que es la base del amor. Pero, asegura el psicólogo Jed Diamond, en El síndrome del hobre irritable, muchos hombres están limitados en su capacidad de comprender sus sentimientos y aún más en su capacidad de expresarlos con palabras. El problema radica en parte en la resistencia que oponen muchos hombres a entrar en contacto con sus sentimientos y articularlos. Por las razones evolutivas anteriormente apuntadas, tienden a subrayar en exceso los sentimientos de ira y a negar los sentimientos de miedo y tristeza. Según el doctor Pollack, profesor de psicología de la universidad de Harvard, muchos hombres en nuestra cultura están limitados a un ámbito de tres sentimientos relacionados: la ira, el triunfo y el placer. Se trata de emociones esenciales para la supervivencia de las personas pero que sólo representan una parte pequeña del amplísimo repertorio emocional humano. Afirma el doctor Diamond que este condicionamiento cultural hace que muchos hombres estén menos desarrollados emocionalente de lo que podrían estar por el bien de su entorno y de su propio desarrollo personal. No es la capacidad de sentir la que está mermada, sino el ámbito de comprensión y de expresión de las emociones. Muchos hombres han desarrollado dos respuestas principales a los conflictos emocionales: para los sentimientos de vulnerabilidad -entre los que se incluyen el miedo, la vergüenza y el sentirse herido- a menudo utilizan el enfado a modo de respuesta masculina. Se trata de una reacción evolutiva ante la sensación de vulnerabilidad cuando ésta se asocia al peligro y es un patrón emocional masculino bastante frecuente.
Para los sentimientos de afecto -entre los que se incluyen el amor, la calidez, la conexión y la intimidad- los hombres suelen expresarse más cómodamente a través del sexo. Cuando las principales dificultades se plasman en las relaciones íntimas, algunos hombres combinan reacciones de enfado con el deseo de sexo. Pero los enfados desmotivan a las mujeres, lo cual hace poco probable que obtengan una respuesta positiva.
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“Las emociones negativas -miedo, tristeza, ira- son nuestra primera línea de defensa contra las amenazas externas y nos conducen hacia los puestos de batalla -dice el psicólogo Martin Seligman en La auténtica felicidad-. El miedo es una señal que indica la cercanía del peligro, la tristeza es una señal que indica que la pérdida es inminente y la ira indica que alguien está abusando de nosotros”.
Durante millones de años los hombres tuvieron que abandonar a sus esposas e hijos para pasar muchos días cazando o luchando. La capacidad de anular sus sentimientos les habría facilitado la marcha y el éxito. Se trata pues probablemente de su herencia genética.
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nuestros miedos y el dolor, las emociones negativas

Nuestros miedos no sólo suelen girar en torno a una necesidad exacerbada de seguridad, sino también al rechazo al dolor. Éste, sin embargo, puede cumplir una función muy útil, pues incita, cuando no lo reprimimos, a la introspección. El dolor, cuando dispara el mecanismo de la introspección, nos indica que estamos en un lugar equivocado y nos ayuda a profundizar, a rectificar o a aprender.
No podemos evitar los reveses y las contrariedades de la vida, sólo podemos reaccionar ante ellos: aferrándonos al pasado y evitando lo desconocido, o desde el autocontrol y la fortaleza. Lo segundo no es cómodo: exige soltar los lastres del apego a la seguridad, al placer y a la ilusión junto de permanencia. En etapas sin sobresaltos el ego -el conjunto de imágenes que tenemos acerca de nosotros mismos y de lo que creemos que deberíamos ser -actúa como una estructura rígida que garantia ciertos resultados si la vida transcurre de determinada forma. Esto resulta muy tranquilizador para casi todo el mundo
Cuando las circunstancias cambian, la incertidumbre, el miedo al ridículo o al dolor exacerban las defensas del ego, que se resiste a rectificar o a dejarse llevar por los acontecimientos. Frente a la pérdida de control del mundo externo el ego puede llegar a avasallarnos con sus miedos. El ego quiere controlar porque así es como se siente seguro. El cambio, a pesar de su potencial liberador, se convierte en uno de los miedos más frecuentes de la vida adulta. El cambio genera incertidumbre y nos resulta difícil enfrentarnos a la vida sin la red de certezas en las que vivimos inmersos. En general no propiciamos los cambios sino que nos resistimos a ellos y cuando suceden lo hacen en contra de nuestra voluntad, por lo que se desencadena una espiral de resistencia, incertidumbre y miedo.
Las emociones negativas
Las emociones negativas nos aprisionan. Si sentimos emociones negativas acerca de alguien, estamos atados a esta persona. El contrario del amor y del miedo no es el odio, sino el olvido. Atarnos a las emociones negativas que sentimos por determinadas personas o eventos nos impide evolucionar y crecer emocionalmente.
Las emociones negativas nos impiden pensar y comportarnos de forma racional, porque perdemos la perspectiva objetiva de la vida. Cuando la ira, la tristeza o el miedo nos atenazan vemos lo que tememos ver o recordar lo que nos hiere. Prolongamos así la ira o el dolor, lo que dificulta recuperar la alegría de vivir. Cuanto más tiempo vivimos presa de nuestras emociones negativas más se instalan en nuestra psique. Hunden sus raíces profundas en nuestro ser emocional y perpetúan situaciones y sentimientos que una buena inteligencia emocional nos ayudaría a dejar atrás conscientemente.
La seguridad y la estabilidad de cada persona están relacionadas con el sentimiento de conexión que siente esta persona a uno mismo, a los demás, a la comunidad, a la naturaleza... Aunque podemos desarrollar un sentido de conexión con el mundo a cualquier edad, la adolescencia es una etapa clave para desarrollar el sentido de la conexión con el mundo exterior que mantendremos a lo largo de nuestra vida adulta.
Muchas personas adultas sólo consiguen crear crear este sentimiento de conexión a través de su rutina diaria. Cuando su rutina se tambalea lo resienten como una amenaza potencial a su seguridad y bienestar. Esta es una de las raíces de la ansiedad.
Crear conexiones significativas que van más allá de la estructura de la rutina diaria, ayuda a generar una sensación de seguridad estable que no depende del vaivén diario. Estas conexiones nos ayudan a integrar a los demás en nuestras vidas, en vez de sentirlos como diferentes o incluso incompatibles con nuestras necesidades materiales y emocionales.
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Elsa Punset

sábado, 11 de septiembre de 2010

Limerencia

Limerencia
Limerencia (anglicismo proveniente de limerence) es el nombre propuesto por la psicóloga Dorothy Tennov para un fenómeno emocional cognitivo involuntario producido en ciertas personas y vinculado al enamoramiento. Fue descubierto por Tennov en un intento de estudiar científicamente la naturaleza del amor romántico a mediados de la decada de 1960.
La limerencia puede en algunos casos ser exactamente lo que uno trata de expresar cuando dice que está "locamente enamorado" (en inglés "having a crush"), aunque este estado a diferencia de un enamoramiento a primera vista puede durar meses, años e incluso toda la vida. Se caracteriza por una gran cantidad de pensamiento intrusivo y pronunciada sensibilidad a eventos externos que pudieran reflejar la disposición del objeto limerente hacia el individuo. Puede ser experimentada como intensa alegría o como extrema desesperación, pudiendo esto variar dependiendo de la situación respecto de la otra persona.
Contenido [ocultar]
1 Origen
2 Causas
3 Vinculación al amor y diferenciación de otras emociones
4 Efectos y componentes psicológicos
5 Efectos y componentes físicos
[editar]Origen

El concepto de limerencia se originó en la investigación de Tennov a mediados de los años 1960. Ella hizo un experimento donde entrevistó sobre el tópico del amor a alrededor de quinientas personas. Tennov acuñó el término "limerencia" en 1977, publicándolo en 1979 en su libro Love and Limerence: The Experience of Being in Love ("Amor y limerencia: la experiencia de estar enamorado").
[editar]Causas

Si bien es algo involuntario, en el ámbito de la psicología se han estudiado distintas causas para este fenómeno. La más aceptada indica que existen 2 factores que desencadenan la limerencia:
Amor, ya sea producto de un fuerte vínculo de amistad, o por un enamoramiento previo hacia la persona.
Obsesión. No existen causas claras. Este factor se ha tratado muchas veces como involuntario. Se dice que la obsesión por la persona puede ser causada por una constante experiencia positiva al estar con la persona amada o por un distanciamiento permanente de ésta. Esto es también muchas veces causado por una tendencia personal del individuo a obsesionarse por sus anhelos más profundos.
[editar]Vinculación al amor y diferenciación de otras emociones

Tennov lo vincula al amor y lo diferencia de otras emociones aseverando que:
El amor que desencadena la limerencia en una persona involucra preocupación por el bienestar y los sentimientos del otro, en cuyos casos puede ser excesivo, llegando en algunos casos a producir síndrome de déficit de atención y un desorden en su escala de prioridades.
El afecto y el cariño producidos en la limerencia existen como una disposición permanente hacia otra persona, pero en contraste con estos, no demanda que esos sentimientos sean recíprocos.
El sexo o el contacto físico con el objeto limerente no es ni necesario, ni esencial, ni suficiente para un individuo que experimenta limerencia, al contrario de otro que experimenta atracción sexual.
La emoción característica del sentimiento producido en la limerencia crece con la comunicación abierta y el conocimiento mutuo, y es vista como una experiencia interpersonal positiva. Se caracteriza por su intensidad, la cual llega a producir incertidumbre y ansiedad en el individuo.
[editar]Efectos y componentes psicológicos

Pensamientos intrusivos respecto a todo lo relacionado con la persona deseada.
Pronunciado y a veces hasta extremo deseo por el bienestar de la persona amada, y en menor manera, de reciprocidad.
Preocupación excesiva por representar ser alguien en todos los aspectos acorde a los gustos de la persona amada.
Alivio temporal y fugaz a través de fantasías, sueños o pensamientos constantes que involucren a la persona amada, como también en experiencias como la conversación o la simple observación de esta.
Timidez infundada y dificultad para relacionar ideas en presencia de la persona deseada.
Sentimiento intensificado a través de la adversidad, distanciamiento o incomunicación.
Miedo al rechazo y a la posibilidad de no ser correspondido, lo que produce que el individuo oculte su sentimiento y haga parecer como normales ciertas actitudes producidas por la limerencia.
Un sentimiento tan intenso y profundo que pone cualquier otra preocupación a un lado.
Una notable habilidad para enfatizar lo que es verdaderamente admirable en la persona amada y evitar pensar en su lado negativo, o interpretarlo como algo positivo.
Expresividad fomentada debido al deseo de desahogo del individo producido por este sentimiento (se dice que grandes escritores como Pablo Neruda experimentaron limerencia en algún momento de sus vidas).
Muestras de afecto poco comunes, que en ciertos casos pueden ser extremas.
Magnificación de la percepción física de la belleza de la persona amada.
[editar]Efectos y componentes físicos

Palpitaciones aceleradas
Temblores repentinos
Dilatación de pupilas
Sudoración inconstante
Enrojecimiento de la cara
Desórdenes del apetito
Tartamudez menor
Nerviosismo permanente
Categorías: Amor | Anglicismos