martes, 10 de agosto de 2010

Trilema de Münchhausen

Trilema de Münchhausen
El trilema de Münchhausen, también llamado trilema de Agripa, es un ataque a la posibilidad de lograr una justificación última para cualquier proposición, incluso en las ciencias formales como la matemática y la lógica. Un trilema es un problema que admite sólo tres soluciones, todas las cuales parecen inaceptables. El argumento corre así: cualquiera sea la manera en que justifiquemos una proposición, si lo que se quiere es certeza absoluta, siempre será necesario justificar los medios de la justificación, y luego los medios de esta nueva justificación, etc. Esta simple observación nos condena sin escape a una de las siguientes tres alternativas (los tres cuernos del trilema):
Una regresión infinita: A se justifica por B, B se justifica por C, C se justifica por D, etc. (regressus ad infinitum).
Un círculo lógico: A se justifica por B, B se justifica por C, y C se justifica por A (petitio principii).
Un corte arbitrario en el razonamiento: A se justifica por B, B se justifica por C, y C no se justifica. Esta última proposición puede presentarse como autoevidente, de sentido común o como un principio fundamental (postulado o axioma) de la razón; pero aun así representaría una suspensión arbitraria del principio de razón suficiente, que acaso podría soslayarse afirmando que C se justifica por C (causa sui).
Desde el punto de vista de la metalógica, resulta interesante comparar '1' y '3' con el primer y el segundo Teorema de incompletitud de Gödel, respectivamente.

5 comentarios:

El Museo de la Luna dijo...

Aquí haría falta algún ejemplo práctico. Porque de lo contrario para una mente vulgar, que son el 99%, es totalmente incomprensible, y para una mente medianamente inteligente suena tan abstruso como leer a Aristóteles en griego sin saber griego.

Pero la exposición es perfecta, eso sí. No entiendo nada, pero me encanta cómo está expresado. Quizá si lo leo 758839963765039 veces seguidas, consiga aclararme mi laberinto mental.

El Museo de la Luna dijo...

Una sugerencia. Para comodidad de los lectores de los blogs, le recomiendo que modifique un detalle.

Dentro de su blog, en "Configuración", vaya a la sección de "Comentarios" y en ella, donde pone "Ubicación del formulario de comentarios", elija la opción número dos: "Ventana emergente".

De esa forma quienes le escriban comentarios no salen de su página, sino que les aparece una sub-ventanita flotante muy mona. Así no hay que andar yendo hacia atrás para volver a la página principal.

Ishtar Sylphide dijo...

Gracias por tu comentario y sugerencias, bueno esto es una cuestión de filosofía pura, de fundamentación última del conocimiento, tendríamos en lógica pura que estar siempre justificando un principio en otro, lo que causaría una regresión al infinito.

Apel, el filósofo alemán, ha zanjado un poco esta cuestión diciendo que es una cuestión lógica, simplemente, y que en la práctica y en la pragmática operamos de otra forma, y entendemos el lenguaje de un determinado modo. Es una cuestión de la comunicación como pragmática, que también Wittgenstein gue el primer filósofo en enterdelo así.

Pero tienes razón en lo que dices, de quedarnos sólo con el trilema, no entenderíamos nunca nada.

un saludo!!!

Y aprovecho para decirte que he pasado a mirar tus blogs y me han parecido muy bien elaborados, con una exquisita exposición y con temas de mucho interés compartido, y espero seguirte en adelante.

El Museo de la Luna dijo...

El blog donde pululo es http://moon-museum.blogspot.com
En él recomiendo hoy el suyo de wordpress. Bueno, yo no. El pato Torcuato, que es quien tenemos contratado para recomendar oasis neuronales.

Es usted un oasis en el desierto de Internet. Y no espero, VOY a seguirla en adelante, porque a mí me encanta aprender.

Ishtar Sylphide dijo...

gracias por tu recomendación, si es útil bienvenido, intento sacar de la literatura, la filosofía moral y económica, me interesa el feminismo también, pero sobre todo un blog se mantiene por la interactividad que siempre es necesaria.

gracias!